La depresión es un trastorno mental que se manifiesta a través de tristeza persistente, pérdida de interés o placer, alteraciones del sueño y del apetito, fatiga y dificultades de concentración, entre otros síntomas. Según la OMS a nivel mundial, más de 280 millones de personas viven con depresión, lo que la convierte en una de las principales causas de discapacidad. En América Latina, la prevalencia se aproxima al 5 %, y en Ecuador las cifras son similares, con un mayor impacto en mujeres y jóvenes, lo que evidencia la magnitud de este problema de salud pública.

Las causas de la depresión son multifactoriales e incluyen factores biológicos, psicológicos y sociales. Alteraciones neuroquímicas, experiencias traumáticas, violencia, pobreza, aislamiento social y eventos vitales estresantes como el duelo, el desempleo o las enfermedades crónicas pueden desencadenar su aparición. Estos factores se expresan de manera distinta a lo largo del ciclo de vida: en la infancia y adolescencia influyen el maltrato y el bullying; en la adultez, el estrés laboral y las responsabilidades económicas; y en los adultos mayores, el aislamiento social y las enfermedades crónicas.
El acceso al diagnóstico y tratamiento oportuno continúa siendo un desafío. La detección temprana es fundamental para evitar complicaciones, ya que muchas personas no buscan ayuda ante los primeros síntomas, como tristeza persistente, pérdida de interés, cambios en el sueño o pensamientos de muerte. El diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica por médicos generales, psicólogos y psiquiatras, apoyados en herramientas validadas, y requiere un abordaje integral y multidisciplinario que considere tanto el tratamiento farmacológico como la psicoterapia.

En los últimos años se han registrado avances importantes en el manejo de la depresión, como el fortalecimiento de la atención primaria en salud mental, el desarrollo de terapias digitales y la implementación de programas comunitarios. Sin embargo, persisten barreras asociadas al estigma social, la falta de educación en salud mental y las brechas en el acceso a servicios, especialmente en zonas rurales y poblaciones vulnerables. La promoción de la salud mental, el fortalecimiento de redes comunitarias y la educación desde edades tempranas son acciones clave para la prevención y la reducción del estigma.
Desde la academia, la Universidad Internacional SEK (UISEK) reafirma su compromiso con la salud mental a través de la formación de profesionales y la generación de conocimiento orientado al bienestar de la población. La institución cuenta con las carreras de Psicología General y Psicología Clínica, así como con la Maestría en Salud Mental Comunitaria y la Maestría en Psicología con mención en Psicoterapia, desde donde se impulsan proyectos de investigación, vinculación con la comunidad y atención a la depresión y otros problemas prioritarios de salud mental en diversos entornos y territorios, en concordancia con lo establecido en la Ley Orgánica de Salud Mental.
