Medellín / 5 de febrero de 2026.- La docencia, investigación y gestión universitaria están inmersas en una auténtica revolución por el impacto de la inteligencia artificial generativa, que modificará por completo a las universidades desde 2030 en adelante. Este instrumento decisivo permitirá ampliar las fronteras de los sistemas de aseguramiento de la calidad en la educación superior.
Esta es la visión compartida por expertos iberoamericanos que protagonizan el IV Seminario Internacional sobre Calidad y Acreditación Universitaria en América Latina. La cumbre, que ha comenzado ayer en Medellín y es organizada por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad de Antioquia en la sede de esta institución, cuenta con la colaboración de la Asociación Colombiana de Universidades
(ASCUN), el Sistema Universitario Estatal Nacional (SUE), el SUE Caribe, la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior (ACIET), el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (FODESEP), y la Red Colombiana de Posgrados. Al foro se han inscrito más de 8.500 personas provenientes de diversos países y universidades, agencias evaluadoras de primer nivel, instituciones y organismos de toda la región. El evento académico se ha convertido en la gran referencia anual de la calidad universitaria latinoamericana.

El encuentro de este año, celebrado en modalidad híbrida (presencial y en línea), titulado “Los desafíos de la Inteligencia Artificial en la Educación Superior: Calidad, Ética y Gobernanza”, se presenta como un evento central que cuenta principalmente con la participación de autoridades académicas y expertos internacionales en calidad de la educación superior. La gran mayoría de ellos asiste a la cumbre de manera virtual, desde toda América Latina y España, mientras que más de 150 han colmado en la primera jornada el auditorio del Edificio de Extensión de la Universidad de Antioquia, donde hoy culminará el acto.
En el foro intervienen destacadas personalidades, como Rafael Puyol, presidente de UNIR y ex rector de la Universidad Complutense de Madrid; Jairo Miguel Torres Oviedo, presidente de ASCUN y SUE; Padre Harold Castilla, Rector de UNIMINUTO; Yarelis Lara, presidenta de la Red Colombiana de Posgrados y directora de Posgrados de la Universidad Simón Bolívar, Colombia, y Helberth Augusto Choachí, rector de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, entre otros.
Interacción del recurso humano como esencia
“Desde la perspectiva de la calidad, la IA ofrece oportunidades significativas. Diversos informes destacan que, para fortalecer la toma de decisiones basadas en datos, en el ámbito de la investigación, la IA puede aportar elementos importantes desde la interacción del recurso humano como esencia. El uso no regulado de la IA puede producir sesgos y afectar derechos fundamentales”, ha señalado Héctor Iván García, rector de la Universidad de Antioquia, en las palabras de bienvenida al seminario.
Martha Elena Hernández Duarte, subdirectora de Aseguramiento de la Calidad del Ministerio de Educación Superior de Colombia, ha resaltado que “claramente deben aplicarse marcos regulatorios en el uso de la IA. Como país, hace un año presentamos la construcción de la política pública nacional sobre Inteligencia Artificial. Decidimos unirnos a una política pública nacional para generar la capacidad de la investigación, con el fin de impulsar la transformación social de Colombia”.
El momento adecuado para plantear un debate muy necesario
Para Jairo Miguel Torres Oviedo, “el sistema de educación superior colombiano venía adoptando un modelo tradicional y rígido. Frente a los cambios del mundo actual, nos corresponde movernos. Eso implica relacionarnos con experiencias que permitan avanzar en la dirección correcta. Colombia ha venido haciendo esfuerzos importantes durante las últimas dos décadas para asegurar la calidad. En este sentido, hemos avanzado mucho en materia de aseguramiento de la calidad. Este es uno de los países que muestra más avances en la región”. No obstante, ha señalado que “Colombia tiene determinadas
complejidades. Hemos hecho esfuerzos autónomos, propios, y vamos en la dirección correcta, pero se requieren muchos esfuerzos más. Por ello, tenemos que plantear un debate. Desde la Asociación Colombiana de Universidades hemos elaborado un documento que se titula ‘Educación superior: una apuesta intergeneracional por Colombia’. En el mismo se señala que reconocemos los avances relevantes en la última década, como crecimiento sostenido de la matrícula, la expansión territorial de la oferta, y un avance para cerrar brechas sociales y territoriales. Esta apuesta debe continuarse, independientemente de quien gobierne en los próximos años”.
En palabras de Lorenzo Portocarrero, director ejecutivo de ACIET, “en la actualidad hay 305 instituciones de educación superior en Colombia, de las cuales 89 son universidades. De estas últimas, 34 son públicas. Esto demuestra que hay un sistema mixto de educación superior. El sistema en la educación superior tiene más de 2.500.000 estudiantes, que corresponden al 57% de la cobertura. Pero hay más de cuatro millones de personas que podrían estudiar y no lo hacen. Es decir, el 43% se estaría quedando fuera de las universidades. Las instituciones de educación superior pública no deberían tener problemas de caja, y con las fuentes de recursos permanentes. El tema de financiación, de gobernanza y de calidad son sumamente importantes. También la regionalización de la educación”.
Rediseño del sistema universitario
Andrés Eduardo Vásquez, gerente general del FODESEP, ha subrayado durante su
intervención que “atravesamos un momento que definitivamente implica un cambio de reglas. Nos encontramos en un escenario geopolítico muy fuerte, que invita a hacer profundas reflexiones. No solo hay que hablar de IA generativa, sino que surgen otras preguntas: ¿Qué significa calidad cuando la universidad comparte espacio con máquinas? Con la irrupción de la IA generativa, se obliga a la capacidad de gobernar con decisiones automatizadas. Si una universidad no tiene gobernanza de datos, ¿tiene realmente gobernanza académica? ¿Estamos acreditando aprendizaje? Sin dudas, hay que rediseñar el sistema”.
Desde la óptica de Manuel Herrera, director académico de Relaciones Internacionales de UNIR y uno de los principales artífices del ciclo, “en este seminario se plantean diversos interrogantes que los expertos internacionales intentarán responder. UNIR ha hecho de la calidad su baluarte. Tenemos aquí, entre otros, a Rafael Puyol, presidente de nuestra universidad, y a Ignacio Hierro, director de Calidad. En estos momentos nos planteamos el papel de la IA y la acreditación. El debate de la IA me recuerda al que existió en el siglo XIX en torno a la máquina de vapor, con sus adherentes y detractores. Hoy la IA marca un antes y un después. Es conveniente preguntarnos, por ejemplo, qué papel marcará la IA en la docencia. Y qué vamos a hacer con la IA en el ámbito de la investigación. El sociólogo Norbert Elias planteaba la fragmentación entre lo humano y lo técnico. El desafío pasa por reconducir lo técnico a lo humano”.
Estándares de calidad en la era de la IA en la educación superior
Durante el primer día de debate, en el transcurso de diversas sesiones, los expertos han intercambiado sus visiones sobre cuestiones como ‘Políticas, marcos normativos y estándares de calidad en la era de la inteligencia artificial en la educación superior’; y
‘Transformación pedagógica, evaluación y competencias docentes ante la integración de la inteligencia artificial’. Otro de los paneles más trascendentes ha sido el de ‘Ética, responsabilidad y transformación de las universidades ante la irrupción de la inteligencia artificial generativa’,
Rafael Puyol, que ha presidido una de las mesas, ha señalado que “al hablar de regulación y de calidad, conviene formular algunas consideraciones generales. La regulación de la IA en la educación superior está en revolución permanente. En materia regulatoria, hay documentos que merecen destacarse, como los principios sobre IA de la OEA y otros de la UNESCO. En la UE hay una Ley que entró en vigor en 2024. También se han planteado ciertos marcos regulatorios en Estados Unidos. En América Latina se proponen marcos institucionales, como el caso de Chile y Argentina. Y algunas universidades han establecido marcos específicos y propios. La de Standford, la de Cambridge, Toronto y la Nacional de Singapur son algunas de ellas. En España hay intentos que merecen destacarse, como el de la Politécnica de Madrid. Y UNIR desarrolló un código ético hace unos años. También merece citarse al Tecnológico de Monterrey y a la Universidad de Chile”.
A su turno, Francisco García Pascual, secretario general de Universidades de España, ha dicho que la “los avances disruptivos afectan a la economía, a las relaciones sociales de producción, y a la educación, entre tantos otros ámbitos. No podemos parar el impacto de la IA generativa en la educación. Las universidades deben adaptarse a ello. Primero ha surgido Internet, después las redes sociales, y ahora la IA. Pero ya asoma la revolución cuántica a la vuelta de la esquina. Todo ello abre posibilidades, aunque la tendencia debe contemplarse desde una mirada crítica y con planteamientos éticos. No podemos suplantar a los protagonistas de la vida universitaria, pero tenemos un compromiso ético para regular esta disrupción tecnológica”.
“La irrupción de la IA es imparable en nuestro mundo educativo. Necesitamos códigos éticos para reformular sus condiciones formativas en el aula. No queremos estudiantes autómatas: hemos de ver un uso ético e inteligente para contribuir a la sociedad, y poner límites al plagio y al fraude académico”, ha añadido.
Durante la impartición de su lección magistral, titulada ‘la Transformación Digital: Hacia la gobernanza de datos e inteligencia artificial para la gestión universitaria’; Gina Paola Maestre Góngora, investigadora senior de la Universidad de Antioquia, ha asegurado: “Tenemos un reto muy interesante por delante: cómo se mide la disrupción a través de ciertos sectores. La educación es uno de los que presenta mayores posibilidades. No se trata solo de tecnología, sino de saber cómo capturamos valor y a quién le generamos valor en el sector educativo. La industria tecnológica avanza mucho más rápido que la capacidad de reacción en las universidades”.
“La IA no es mágica: si la alimentamos con basura, sale basura”
Finalmente, ha señalado: “La IA no es mágica, no reemplazará a los profesores ni quitará al personal administrativo. Tampoco le podemos entregar el poder a una máquina: si alimentamos el modelo con basura, sale basura. Debemos tener en cuenta que la IA es el motor, pero los datos gobernados son el combustible. El concepto de gobernanza de datos está muy subestimado, pero es fundamental: más que dejar el poder a la IA, tenemos que interpretar cómo la IA puede potenciar la inteligencia organizacional”.
La jornada ha transcurrido con otras mesas y sesiones posteriores, en las que han intervenido -entre otros- Helberth Augusto Choachí, rector de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia; Daniel Burgos, president City Miami (MIU), y Carmen Elena Aya Vejano, directora de Calidad de la Fundación Universitaria Internacional de La Rioja – UNIR en Colombia.
