El Foro Permanente de Exministros de Educación congregó este miércoles en la Fundación FIDAL a referentes clave del ámbito educativo para debatir sobre el impacto transformador de la evaluación docente en Ecuador. Entre los participantes destacaron Rosalía Arteaga, expresidenta del Ecuador y presidenta de FIDAL, junto a los exministros Fausto Segovia, Daniel Caderón y Monserrat Creamer. El evento contó además con la intervención central de María de Lourdes Muñoz Astudillo, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEVAL).
Durante su mensaje inaugural, Rosalía Arteaga subrayó: “La educación ecuatoriana necesita que la evaluación trascienda los resultados numéricos y propicie una mejora continua en nuestras aulas. Solo así aseguraremos docentes preparados y estudiantes con competencias para el futuro.”

El tema central giró en torno al rol estratégico que debe jugar la evaluación para fortalecer a los docentes, cerrar brechas educativas y promover políticas públicas basadas en evidencia.
‘Ser Estudiante’: Radiografía urgente del aprendizaje
María de Lourdes Muñoz presentó los resultados más recientes del informe “Ser Estudiante”, desarrollado por INEVAL. Este estudio revela datos esenciales sobre el aprendizaje y el entorno social de los niños ecuatorianos.
“La realidad es clara: nuestros estudiantes enfrentan un estancamiento en matemáticas y lenguaje desde 2020. Las desigualdades territoriales y socioeconómicas persisten; la pandemia agravó las brechas entre lo urbano y lo rural, entre Costa y Sierra”, explicó Muñoz Astudillo. Agregó que casi el 50% de los niños rurales trabajan mientras estudian, lo que impacta negativamente su rendimiento académico.

El informe revela que los estudiantes que acceden a educación inicial obtienen mejores resultados académicos a lo largo de su trayectoria escolar. También identifica una paradoja con respecto al apoyo parental, ya que quienes reciben mayor seguimiento familiar no necesariamente alcanzan mejores promedios, lo que refleja realidades complejas en los hogares. Además, solo el 15% de los estudiantes reporta jugar o convivir regularmente con amigos fuera del aula, lo que evidencia señales de alerta en cuanto al bienestar socioemocional de la población escolar.
Desafíos para la transformación
En el conversatorio posterior, expertos coincidieron en la necesidad urgente de pasar del diagnóstico a la acción concreta. Entre los principales retos mencionados está la actualización del currículo docente —vigente desde 2016— e innovar en las herramientas e instrumentos evaluativos usando tecnología e inteligencia artificial.
Monserrat Creamer resumió: “Tenemos información valiosa pero su impacto depende del compromiso institucional para convertir esos datos en mejores prácticas pedagógicas. Debemos avanzar hacia una cultura donde la evaluación sea continua, justa y centrada en el aprendizaje.”
Desde INEVAL se invita a un gran acuerdo nacional multisectorial que coloque a la educación fuera de disputas políticas e impulse reformas sostenidas en beneficio de niñas, niños y docentes.
«Esta debe ser una causa país,» concluyó Arteaga. «La transformación educativa requiere esfuerzo colectivo: Estado, sociedad civil, docentes y familias unidos alrededor del mismo objetivo.»
