La brecha educativa persiste en América Latina: Solo 21% de los adolescentes alcanza competencias básicas de lectoescritura

El más reciente informe elaborado por McKinsey & Company en colaboración con The Resource Foundation, “Tech and philanthropy: Fueling learning in Latin America and the Caribbean”, alerta sobre la magnitud del déficit educativo en la región. Un 79% de los estudiantes de sexto grado no comprende textos básicos, posicionando a América Latina entre las zonas más afectadas por la “pobreza de aprendizaje” a escala global.

Hallazgos clave del informe:

  • Estancamiento y retroceso: Aunque casi todos los países han universalizado la educación primaria, el 75% de los jóvenes de 15 años carecen de competencias matemáticas básicas y el 55% no logra niveles suficientes en lectura. Sólo el 21% alcanza competencias básicas en lectoescritura.
  • Desigualdad persistente: En países como Guatemala, solo el 5% de los alumnos provenientes de hogares de bajos ingresos culmina la secundaria superior, frente al 74% entre estudiantes de altos recursos.
  • Gestión y planificación insuficientes: Apenas seis países —entre ellos Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Jamaica y Paraguay— cuentan con planes educativos que superan cinco años. Esta carencia limita la continuidad y consistencia en las políticas públicas educativas.
  • Acceso desigual a tecnología educativa: Aunque el mercado edtech K-12 podría alcanzar entre $1.000 y $1.500 millones hacia 2030, solo el 10% del financiamiento regional llega a este segmento escolar; el grueso se dirige a formación para adultos. Cabe destacar que el 80% del estudiantado asiste al sector público donde predominan mayores barreras para la transformación digital.
  • Caso Ecuador: El país destaca regionalmente por haber desarrollado un plan educativo estratégico con vigencia superior a cinco años, evidenciando una visión a largo plazo.

Rol clave para la filantropía e inversión coordinada

El informe sostiene que solo una acción conjunta entre gobiernos, sector privado e inversión filantrópica podrá revertir esta tendencia. Se calcula que una inversión única entre $122 millones y $147 millones podría detonar cambios estructurales mediante estándares comunes para edtech y apoyo a entidades públicas innovadoras.

Para conocer más del estudio de McKinsey & Company, puede consultar el siguiente enlace: Philanthropy’s role in education in Latin America | McKinsey

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