Fundación FIDAL reconoció la excelencia educativa en una nueva edición de su concurso nacional e iberoamericano

Fundación FIDAL celebró la XVIII edición Nacional y XIII Iberoamericana del Concurso de Excelencia Educativa, una iniciativa que durante 18 años ha reconocido, visibilizado e impulsado las buenas prácticas pedagógicas y los proyectos innovadores que contribuyeron a transformar la educación. Esta edición contó con cerca de 500 docentes participantes, quienes presentaron 260 proyectos educativos, con representación de 15 países iberoamericanos y 19 provincias del Ecuador, consolidando al certamen como un espacio de encuentro para quienes apostaron por una educación de calidad, inclusiva e innovadora.

A nivel iberoamericano, el certamen convocó a docentes de distintos países de la región, cuyos proyectos reflejaron la diversidad de experiencias pedagógicas, la innovación y el compromiso con la transformación educativa. En el ámbito nacional, la participación de docentes de distintas provincias del Ecuador evidenció el interés por compartir iniciativas que respondieron a las necesidades de sus comunidades y promovieron mejores oportunidades de aprendizaje. Ambas convocatorias reafirmaron el alcance del Concurso de Excelencia Educativa como una plataforma para visibilizar buenas prácticas, intercambiar experiencias y reconocer el trabajo de quienes construyeron una educación de calidad, inclusiva y transformadora.

La excelencia educativa se construyó desde las aulas, con docentes capaces de innovar y transformar realidades. Así lo expresó Hammes Garavito, de Colombia, ganador iberoamericano del certamen 2026: “Este reconocimiento es el orgullo de toda una comunidad que cree en el poder de la educación para transformar vidas. Hoy celebramos no solo un logro, sino la certeza de que, cuando educamos con amor y propósito, transformamos vidas y construimos un futuro mejor”. Por su parte, Diana Rodríguez, de Loja, ganadora nacional, destacó que su reconocimiento fue fruto del trabajo colectivo y, especialmente, de sus estudiantes, protagonistas de una iniciativa que promovió espacios seguros, inclusivos y llenos de paz. Ambos testimonios reflejaron el valor de la vocación docente y el impacto de convertir las ideas en experiencias educativas transformadoras.

En alianza con Olimpiadas Especiales, el concurso también reconoció iniciativas de educación especial. En esta categoría, María Antonieta Iglesias resultó ganadora con su proyecto Modelo SVPG™: Aprendizaje en Movimiento para la Regulación Emocional. Para Rosalía Arteaga, presidenta ejecutiva de Fundación FIDAL, reconocer a los maestros representó una apuesta por el presente y el futuro de la sociedad: “El reconocimiento a los docentes es un acto de justicia y una inversión estratégica en la calidad educativa. Cuando visibilizamos sus iniciativas, su compromiso y su capacidad de innovar, no solo dignificamos su labor, sino que inspiramos a otros educadores a transformar sus prácticas y a demostrar que la excelencia es posible, incluso en los contextos más desafiantes”.

Los ganadores del primer lugar nacional e iberoamericano recibieron la estatuilla Noûs, máximo reconocimiento simbólico del certamen. Asimismo, los finalistas y semifinalistas accedieron a incentivos económicos y académicos, además de equipamiento personal e institucional, gracias al apoyo de aliados como la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), UNICEF y Diners Club. Los participantes también tuvieron la oportunidad de integrarse a la Asociación de Maestros de Excelencia Educativa (AMEE), una red que promovió la formación continua, el intercambio de experiencias y el liderazgo pedagógico. Con esta nueva edición, Fundación FIDAL reafirmó su compromiso con el fortalecimiento de la profesión docente y con una educación que transformó vidas y construyó oportunidades para las nuevas generaciones.

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