La transformación digital redefine el cumplimiento tributario en Ecuador

La transformación digital ha cambiado la manera en que la Administración Tributaria ejerce el control fiscal en el país. Hoy, el cumplimiento tributario ya no depende únicamente de la correcta presentación de las declaraciones, sino también de la consistencia de la información, la capacidad de respuesta y la gestión integral de los procesos internos de las empresas.

Así lo explica Pablo Aguirre, Socio Líder de Consultoría Tributaria y Legal de PwC Ecuador, quien señala que el Servicio de Rentas Internas (SRI) cuenta actualmente con un volumen de información electrónica sin precedentes, proveniente de comprobantes electrónicos, declaraciones tributarias y otros procesos digitalizados. Sin embargo, el principal cambio radica en la capacidad de procesar, validar y cruzar esa información de forma automatizada, permitiendo detectar inconsistencias con mayor rapidez y precisión. 

«Hoy el control tributario se basa en validaciones automáticas, cruces permanentes de información y datos precargados que permiten a la Administración Tributaria identificar diferencias y generar requerimientos con mayor eficiencia. Esto exige que las organizaciones adopten una visión preventiva y no reactiva del cumplimiento fiscal», explica Aguirre. 

Este nuevo escenario implica que las empresas deban responder oportunamente a requerimientos, oficios informativos y observaciones emitidas por la autoridad tributaria, fortaleciendo sus mecanismos de control interno para reducir riesgos futuros.

Además, el especialista destaca que el cumplimiento tributario ha evolucionado hacia un modelo donde la coherencia entre las declaraciones, los registros contables y el pago efectivo de las obligaciones resulta indispensable. Incluso, algunas declaraciones, como las de retenciones en la fuente del Impuesto a la Renta y del IVA, ya incorporan información precargada y validaciones automáticas que pueden impedir su presentación cuando existen inconsistencias. 

Para PwC Ecuador, este cambio representa un desafío que trasciende a las áreas contables y tributarias. La transformación digital del control fiscal demanda una mayor coordinación entre las áreas financieras, comerciales, tecnológicas y operativas, así como una adecuada gestión del flujo de efectivo para garantizar el cumplimiento oportuno de las obligaciones.

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